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Saliendo desde la
ciudad de Lima a las 6 AM abordo
de un vuelo de
Lan Perú, daba inicio a una
nueva visita al
Santuario Histórico de Machu Picchu. Durante el vuelo
trataba de imaginar esta nueva alternativa, de cómo conocer y disfrutar de uno
de los lugares más maravillosos del planeta.
Desde el aire, ver
la Cordillera de los Andes, sus nevados y lagunas, era sólo el principio de una
eco-aventura.
Tras disfrutar de
excelentes servicios abordo, arribamos puntualmente a las 07:15 AM. al
aeropuerto de la
ciudad de Cusco, y de inmediato
abordé un taxi para trasladarme directamente hacia
Ollantaytambo
(97 Km. - 60 millas de Cusco) a donde arribé a las 08:50 AM, y así pude
embarcarme en el tren hacia Machu Picchu. Había tomado la precaución de reservar
un asiento en ventana lado izquierdo en el tren, para asegurarme de tener las
mejores vistas del paisaje durante el viaje.
La línea del tren
corre paralela al margen derecho del río Urubamba y hacia la otra orilla se
tiene una amplia vista del valle, que en ciertos tramos se torna en cañones; la
geografía transcurre desde la zona andina hacia la selva baja.
Realizar el viaje
con este itinerario, me permitió asegurar de no sentir el mal de las alturas
(soroche), ya que desde el arribo a Cusco (3,399 m.s.n.m.) hasta el pueblo de
Aguas Calientes - Machu Picchu (2,020 m.s.n.m), todo el camino es en descenso y
facilita una excelente adaptación a la altura.
Durante el trayecto
del tren pude observar majestuosas construcciones incaicas, entre las que
destacan las recién restauradas andenerías de "Sayllapata?".
A las 10:30 AM
arribamos al Kilómetro 107, lugar conocido también como el parador de
Choquesuysuy, en donde el tren se detiene y permite el desembarque de pasajeros;
allí encontramos a nuestro guía, sus porteadores y todo el equipo necesario para
realizar la versión más corta de "
Camino Inca".
Luego de cruzar un
puente colgante e ingresar al Santuario Histórico de los Incas, realizamos los
registros, y procedimos a tomar el camino inca, iniciando el ascenso a las
montañas, tupidas en vegetación y salpicadas de legendarias construcciones
incaicas. Desde este punto, los birdwatchers, amantes de orquídeas, de la
naturaleza y de la aventura, se confunden en profundos sentimientos por la
integración y diversidad del paisaje y eventos.
Al arribar y
descubrir Wiñay Wayna sólo me quedó rendir culto a la grandeza alcanzada por la
Cultura Inca. El lugar y el
paisaje son de indescriptible belleza. Desde allí continuamos, previo ligero
almuerzo, hasta alcanzar otro punto alto de montaña "Intipunku" y tuvimos una
vista espectacular de la
Ciudadela inca de Machu Picchu. Luego,
descendimos e iniciamos la visita guiada en uno de los lugares, que hoy ha sido
designado entre las 7 maravillas modernas de la humanidad.
A las 5 PM, luego
de haber completado la visita a la ciudadela de Machu Picchu, tomamos uno de los
mini-buses para bajar hasta Aguas Calientes, pueblo que resulta ser el punto de
arribo del tren Cusco - Machu Picchu.
A partir de este
evento se iniciaba la segunda parte de mi viaje, y en lo personal no podía
imaginar que algo más pudiera sorprenderme, luego del éxtasis de sensaciones
transcurridas.
Pero me había
equivocado, pues al ingresar a las instalaciones del
Inkaterra Machu Picchu Hotel fue como alternar
entre fotos de postales vivientes. Pocos lugares en el mundo que he conocido se
pueden asemejar a ello. El hotel de construcciones contemporáneas, integradas al
paisaje, a la naturaleza, a modo de un pueblo andino, inserto en frondosos
bosques, de rica biodiversidad, en donde se ha tenido especial cuidado por la
distribución de la vegetación, especialmente las flores que perfuman el
ambiente, y por la noche el aroma de eucaliptos.
Luego de un rápido
registro en el hotel, me invitaron un reparador té, de cultivos propios del
hotel, y procedí a un relajante descanso.
El Machu Picchu
Pueblo Hotel, diseñado con la vanguardia de un boutique-hotel, no sólo es uno de
los mejores hoteles en su clase del Perú, sino que también ha recibido
importantes reconocimientos internacionales, especialmente por el tema
ecológico, entre los que destacan:
-
National
Geographic TRAVELER: Reconocimiento a las mejores prácticas de Turismo
Sostenible (mayo-junio 2002).
-
American
Orchid Society (AOS): Premio a la Conservación (1998) y galardonado como el
"Jardín de orquídeas nativas más grande del mundo abierto al público" (mayo
2001).
-
Condé Nast
Traveler: Mención en el Hot List 1998 - Mejores Hoteles del Mundo.
Luego del
atardecer, acudí al lobby del hotel para encontrar a la bióloga del hotel, Srta.
Carmen Soto, encargada del mantenimiento de diversos proyectos de conservación,
e iniciar nuestro primer tour al interior de las instalaciones del hotel.
"Gray to the
evening walk": Una caminata que invita a la meditación y espiritualidad, tras
recorrer senderos bellamente demarcados, nos integra al paisaje y todo el
ambiente de la majestuosidad de uno de los lugares más mágicos de la tierra, en
donde se concentran fuerzas cósmicas.
Al amanecer del
segundo día, muy descansado, relajado y con el espíritu totalmente revitalizado,
una vez más acudí al lobby del hotel para reencontrarme con Carmen Soto e
iniciar un nuevo tour. Previamente informado, y sólo imaginar que en todo el
territorio de USA existen 13 especies de picaflores, y en los bosques del hotel,
de 15 hectáreas, existen 17 especies de picaflores, además de 155 especies de
aves, 108 especies de mariposas, era espectacular el sólo pensarlo, el cómo
proyectos de conservación y excelente trato ecológico han permitido esta
concentración de gran biodiversidad.
Otro tema
sorprendente son
las orquídeas, tel hotel ha
logrado reunir y conservar 372 especies nativas de orquídeas que pueden ser
observadas y contempladas, la mejor época para observar las orquídeas es entre
noviembre y mayo.
También nos llenó
de satisfacción, conocer y ver un proyecto especial para recuperación de osos de
anteojos, que luego de haberlos ubicado en cautiverio, los readaptan para ser
devueltos a su hábitat natural.
El tour "Naure
Walk", nos condujo por senderos ecológicos durante hora y media, y nos permitió
integrarnos a la naturaleza y compartir las creaciones de la divinidad. Plantas
medicinales, bromelias, frutales, hierbas aromáticas, aves, mariposas,
petroglifos y mucho más, nos brindó la oportunidad de comprometernos más, con la
mejor manera de contribuir en la conservación de la naturaleza y valorar a
aquellas personas o instituciones que realizan tan loable labor.
El hotel también
facilita estos tours a cualquier turista, y no son exclusivos de sus huéspedes.
Luego de un
reparador y exquisito almuerzo buffet en el "Inka Terra Café", y siendo las 3:45
PM me trasladé a la estación del tren en Aguas Calientes, a tan sólo 15 minutos
de caminata desde el hotel, para continuar nuestro viaje hacia la capital
arqueológica de América, la ciudad de
ciudad de Cusco.

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